Testimonios
Tuve el gusto de conocer a Gerardo en la sesión de fotos del álbum AUA en Xalapa, Veracruz. De un carácter afable y una sabiduría extrema por los ecosistemas locales, Gerardo siempre orientó, facilitó y ejecutó una labor brillante en el trabajo artístico visual que acompaña a la música de nuestro disco. Gerardo es de esas personas que sabe entender y respetar perfectamente la visión de la música. Siendo un tema particularmente difícil, cuando se trata sobretodo de álbumes conceptuales, él siempre tuvo esa mirada crítica y analítica que permitió que la obra AUA llegase a buen puerto. Hoy AUA es una obra de rock audiovisual latinoamericana importante y definitivamente no hubiera sido posible sin él.
Su admirable trabajo con la luz me impresionó no sólo por la claridad de su mirada sino también por su experimentado manejo de los modelos. Es capaz de convertir a la costa veracruzana en un Mar de arena y a los Los Tuxtlas en una tierra mítica. Su elemento bien puede ser un lago desde el cual observa y espera pacientemente a una familia de lagartos que se apila una sobre otra en una escena íntima y amorosa; o bien viajar en una avioneta desde donde observa las transformaciones del paisaje afectado muchas veces por la ganadería y el fuego, o puede, simplemente, caminar a pie por las deslumbrantes ciénagas habitadas por árboles que muestran sus onduladas raíces en los cuerpos de agua. Nada de lo natural le es ajeno.
Método, precisión e inventiva son los conceptos de definen la experiencia de trabajar junto a un profesional de la fotografía como Gerardo Sánchez Vigil. Siempre puntual, desde temprana hora, Gerardo estaba listo con su equipo en mano, el cual utilizaría en la expedición que podría durar varios días. Al momento de proceder a capturar la luz, Gerardo seguía su peculiar método al disponer su equipo en un orden casi religioso, ya fuera para una fotografía con tripié, a pulso o para realizar un vuelo de dron por el cielo potosino. La realización de una toma precisa solicitada por un colega investigador o bien una sugerencia innovadora de su parte, fueron las constantes en los trabajos de campo fotográficos tanto en zonas rurales como urbanas, sin importar el horario ni la condición del clima, lo primordial era hacer prevalecer la inventiva para ofrecer un resultado óptimo para el proyecto que tuvo el privilegio de contar con su participación.
Logra como nadie: paisajes de selva, desierto, costa, fauna y flora silvestres, monumentos históricos, instalaciones industriales, carreteras en construcción, ruinas arqueológicas, expresiones artísticas y culturales de nuestra gente. Capta magistral e indistintamente rostros, hongos de todas las variedades, montañas nevadas, riachuelos apacibles, mares calmos y agitados de México o Europa, nada valioso se escapa de un ojo dotado por la providencia de una extraordinaria capacidad de observación al detalle y de una férrea y paciente disciplina para hacer suyos –a través de su lente– momentos únicos e irrepetibles Resumo su actuación con el hecho de que Gerardo puede decirte, cito: “… sí se puede hacer esa foto, para capturar la imagen que quieres debo regresar al punto exacto en un año, a una hora específica del atardecer, tal vez me tome una semana de intentos, pero de que se puede, se puede”.
Colaborar con Gerardo Sánchez Vigil en proyectos editoriales ha sido toda una experiencia; perfeccionista, paciente, incansable, sensible y todo un cúmulo de adjetivos que en el campo profesional lo lleva a supervisar cada fotografía o cada página de un libro o un calendario hasta el último detalle. Es capaz de recorrer cientos de kilómetros a cualquier hora del día para captar con su lente un momento específico, puede estar mimetizado con la naturaleza y el cuerpo lleno de insectos con tal de fotografiar un ave en el momento que le da de comer a sus polluelos o puede permanecer despierto esperando a que los cangrejos salgan de los manglares durante la luna llena. Compartir créditos con él en trabajos editoriales, es todo un honor.
El viaje más reciente lo hicimos el año pasado al Pico de Orizaba donde dio muestras de que es “todo terreno”. Yo solo conocía su trabajo en las dunas, costas y manglares, pensé sinceramente que nos iba a ocasionar problemas pues consideré que no tenía condición física ni resistencia para subir la montaña, sin embargo, no escuché una sola queja, por el contrario, llegó el momento en que se adelantó lo suficiente para poder tomarnos fotografías de nuestro penoso ascenso. Cuando platico con Gerardo para comentarle algún proyecto, terminamos expandiéndolo y generando nuevas ideas a partir de mi esbozo original. Su visión es tan amplia como un lente de “ojo de pescado”, sus conocimientos sobre diversos temas hacen que capte las ideas propuestas y las amplíe.
Puedo decir que en todo este tiempo que llevo de conocerlo que además de ser excelente persona y que te habla directo y trata de solucionar las cosas sin complicaciones, es respetuoso de los demás, y eso, se ve reflejado en su excelente trabajo videográfico. Éste trabajo es siempre con respeto a lo que sucede en su entorno, se adapta a las condiciones del lugar, pasa desapercibido, con el fin de tomar una buena imagen o video, lo mismo sucede en las reuniones o trabajos comunitarios, se escabulle como un gato y toma la mejor foto o video posible. Siempre es un gusto trabajar con él, no te aburres, es divertido, amena su plática, y es buen amigo.
Clientes
Experiencia en proyectos comerciales e institucionales







Tienda en línea próximamente
Mi obra en tu casa y oficina
